Hola,

«Miriam fue incapaz de mirar sus ojos acusadores. No encontraba palabras de consuelo o de negación que justificaran lo que había hecho. Estaba sola y los seres humanos le daban el amor que proporcionan las mascotas. Buscaba compañía, un poco de calor, algo similar a un hogar. Reprimió las lágrimas y la vergüenza que sentía por lo que le había hecho. Al fin y al cabo, ¿acaso ella no merecía también un poco de amor?»

Hace bastante tiempo vi una curiosa película, de 1.983, con un reparto conocidísimo: Catherine Deneuve, Susan Sarandon, Willem Defoe y David Bowie. La película se titulaba El ansia (The hunger) y narraba una historia de vampiros... pero no a la usanza habitual. En esta película los vampiros eran bellos, sí; pero también, y sobre todo, decadentes y desesperados. Aunque la mayoría recordará esta película por la escenita lésbica subidita de tono entre Susan Sarandon y Catherine Deneuve. Y el resto, probablemente, por la banda sonora de Bauhaus.

Me sorprendí un poco cuando descubrí que dicha película había nacido a partir de una novela de 1.981, titulada también El ansia, escrita por un conocido escritor norteamericano centrado en la fantasía y en lo paranormal. Dicho escritor se llama Whitley Strieber y yo diría que, a la hora de elaborar sus ideas para las novelas, es una especie de J. J. Benítez a la americana. Aunque personalmente creo que Strieber tiene mucho más estilo que Benítez, y se lo toma mucho menos en serio.

El caso es que, dado que la película me había gustado bastante, decidí leerme la novela. El argumento de la novela es simple y, a la vez, novedoso: érase una vez una raza de homínidos que se desarrolló paralelamente al ser humano. Dicha raza, antigua como el principio de los tiempos, despertaba un gran temor en los humanos y alimentó durante siglos las creencias populares y los mitos sobre vampirismo, y se caracterizaba por tener un hermoso aspecto y una vida eterna, ya que físicamente maduraba hasta la juventud, pero su forma de vida y, sobre todo, su descanso (lo que dicha raza conoce como el Sueño o Dormir, así, con mayúsculas) permite detener el envejecimiento. De esta forma, la raza se desarrolló de forma mucho más avanzada que la especie humana, con una estructura física y genética muy superior a la de cualquier especie sobre la Tierra, aunque guardando similitudes con la especie humana. Por ello, dicha raza no tenía más remedio que alimentarse de la sangre humana, de manera que un miembro de la raza debía escoger con cuidado a un humano físicamente parecido a él, y alimentarse. Si se hace todo bien, un humano a la semana es suficiente para alimentar correctamente a un ser de dicha raza... no es cuestión de matar indiscriminadamente y sin necesidad.

Pero dicha complejidad genética entraña también un riesgo: esta raza tiene problemas a la hora de reproducirse. Los embarazos son escasos y, en muchos casos, la madre muere durante el parto. Por ello, y por las múltiples persecuciones por parte de los humanos a lo largo de la Historia cuando esta raza es descubierta, la raza está empezando a extinguirse. Y la Eternidad es muy triste si la tienes que pasar en soledad. Por ello, estos seres tendían a convertir a humanos a su imagen y semejanza, con el fin de transformarlos en compañeros para la Eternidad.

Miriam es una bella mujer perteneciente a dicha raza. Sus orígenes se pierden en el pasado más remoto, en Egipto, hace más de dos mil años. Actualmente vive en Manhattan, tiene antigüedades de valor incalculable, cultura, belleza, rosas milenarias, dinero... y un compañero llamado John, que la adora con toda su alma; un compañero que fue humano en el siglo XVIII, y al que Miriam transformó. Ambos sobreviven cazando y amándose a través de los siglos; pero de repente algo sale mal: John empieza a envejecer de golpe, a sentirse cada vez más furioso y más hambriento, y sobre todo a darse cuenta de que, al contrario de como Miriam le había explicado, el juntos para toda la eternidad no era del todo exacto. Miriam mintió cuando le habló de la conversión: los humanos sólo retrasan lo inevitable, pero no pueden esquivar a la muerte. De hecho, ésta cae de golpe sobre ellos, obligándoles a envejecer en semanas lo que deberían haber envejecido en siglos.

Miriam está desesperada. Odia perder a sus compañeros, una y otra vez; y teme quedarse sola. Sabe que es una de las últimas de su especie, si no la última. Y necesita que alguien le ayude a comprender por qué sucede esto con los compañeros humanos. Por eso todas sus esperanzas recaen en la reconocida doctora Sarah Roberts, una reputada doctora que está logrando grandes progresos en la lucha contra el envejecimiento y en la comprensión de las acciones del sueño en la edad humana. Miriam ansía llegar hasta Sarah, hasta su mente brillante y hasta sus conocimientos; y de hecho empieza a sentir atracción hacia ella, pero junto a Sarah está su amante y amado, el doctor Tom Haver. El triángulo amoroso está servido, pero Tom ignora que deberá enfrentarse a un ser mucho más fuerte y despiadado que cualquier ser humano que pudiera competir con él por el amor de Sarah...

Y como puede esperarse en una novela de vampiros, el suspense y el erotismo están servidos. Pero sobre todo está ese ambiente ochentero, decadente y sombrío, que nos gusta a todos los amantes del cyberpunk: esa sensación de vacío y de destrucción. La ambientación de la novela es, bajo mi punto de vista, el punto más fuerte; como también las inquietudes de inmortalidad y el deseo de amar y ser amados, entendiendo el amor cada uno a su manera, que, en definitiva, transmiten todos los personajes de esta historia. Una lectura curiosa para dedicar a estos días tan cercanos a la fiesta de Eros, sin duda.

Besotes